Esta semana, en el grupo de 2 a 3 años, hemos vivido una experiencia muy especial: ¡nuestras primeras plantaciones en el jardín del centro!
Con mucha ilusión, los niños y niñas han participado en una actividad donde han podido tocar la tierra, observar las semillas y descubrir cómo se empieza a formar una planta. Han plantado con sus propias manos, han regado y han cuidado sus pequeñas macetas, convirtiéndose en auténticos “pequeños jardineros”.
Estas experiencias son mucho más que una actividad puntual. En la etapa de 0 a 3años, el contacto directo con la naturaleza es fundamental, ya que permite a los niños aprender a través de la exploración, la manipulación y la experimentación. Ver cómo una semilla se transforma en una planta ayuda a comprender, de forma muy sencilla, conceptos como el cuidado, la paciencia y la responsabilidad.
Además, este tipo de propuestas favorecen el desarrollo global del niño o niña:
Todo ello se ha realizado a través del juego y la participación activa, convirtiendo el aprendizaje en una experiencia divertida, significativa y cercana a su realidad.
Porque aprender en Infantil es, sobre todo, vivir, tocar, descubrir y emocionarse, y el jardín se ha convertido en un espacio perfecto para ello.


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